Próximos talleres, conferencias, encuentros...

NOTA.-  Durante el año 2019 un trabajo fotográfico complejo y de largo recorrido, me mantendrá temporalmente alejado de actividades como talleres, etc.

Acerca de mis talleres

"La fotografía no es un atajo."
"Todos somos estudiantes. Cuando dejen de ser estudiantes, puede que dejen de estar vivos en lo que concierne al sentido de su trabajo."
(Paul Strand)

Un taller, para mí, debe ser algo muy distinto de una clase. Se trata ante todo de compartir qué es para mí la fotografía y qué entiendo por ser fotógrafo, e intentar transmitir la fascinación -obsesión- por el oficio de la fotografía tal como yo lo vivo. Y, por supuesto, se trata también de aprender fotografía, así, sin complejos (ver la anécdota del pianista de jazz). Nos acercaremos a la fotografía como un medio en el que lo documental ha contribuido a definir su lenguaje específico, que integra tanto lo narrativo como lo puramente visual. Un lenguaje en el que laten muchas complicidades con otros, especialmente con la literatura.

Para ello, me serviré tanto de mi experiencia como fotógrafo, como de la de aquellos autores esenciales -no sólo fotógrafos- que han ido contribuyendo a formar mi propia mirada y mi concepto del oficio, que es casi tanto como decir de la propia vida. Un taller nos debería ayudar en ese proceso fundamental de ir descubriendo qué fotógrafo o fotógrafa somos y qué fotógrafo podemos ser (y no sólo queremos ser). En definitiva, pienso que a un taller se va a trabajar, no de vacaciones, lo que no impide que por otra parte se pueda pasar bien, e incluso muy bien.

En todos mis talleres, de un modo u otro, el trabajo de edición y el propio concepto de la edición ocupan un lugar destacado, tanto por mi manera de entender la fotografía (y por mi experiencia profesional), como por la importancia objetiva que tiene, y la dificultad que supone para todo fotógrafo.

Por ello, en caso de que, por las características del taller, los asistentes puedan presentar trabajos, éstos deberán ser preparados con interés y cuidado. (El límite de imágenes a presentar será en torno a unas 40, bien en papel o en formato digital. En el primer caso, a ser posible, copias sueltas o, si se trata de encuadernaciones, que sean desmontables; en el segundo, en jpeg y a no más de 1600 px. lado mayor, por motivos de agilidad de los sistemas). 

Mis talleres van dirigidos, ante todo, a cualquiera que sienta verdadero interés y respeto por la fotografía. Esto es lo realmente importante. Pueden ser tanto personas que ejercen o quieren ejercer la fotografía profesionalmente, como quienes, no siendo profesionales, practican la fotografía con la misma o mayor vocación. Y también personas que, sin practicarla, se sienten atraídas por lo fotográfico como un hecho relevante de nuestra cultura.

Aprender a tocar el piano

Hace algún tiempo, cenando en Rabat con un músico (uno de esos pequeños e inesperados regalos que a veces te hace la vida), un magnífico profesional cuyo nombre no recuerdo, que además acompañaba habitualmente en sus giras a Paco de Lucía, me contó la anécdota que reproduzco a continuación:

"Un día se presentó en mi estudio un muchacho (doy algunas clases para redondear los ingresos) y me dijo: Vengo a que me enseñe a tocar jazz al piano.
Yo me quedé un poco sorprendido de su convicción, y le pregunté tímidamente:  Pero... ¿tú sabes tocar el piano, no?.
A lo que él respondió sin dudar: ¡Sí, claro!
Le pedí que se sentara al piano que teníamos delante y tocara lo que quisiera. Lo hizo y...¡ay! Aquello era horroroso, no tenía ni idea.
Pero yo creo que tú...
Me cortó sin dejarme terminar la frase: Bueno, verá, es que yo realmente he aprendido a tocar clásico, por eso no sé improvisar y quiero que me enseñe.
Ya le dije–, entonces... ¿con partitura sí sabes tocar? Espera un momento.
Entré a buscar una partitura de una de las piezas clásicas más sencillas, de las que se usan siempre en el conservatorio cuando se está empezando, y se la di. Cuando intentó ejecutar aquella partitura el resultado fue aún peor, ¡aquello era imposible! Me armé de valor, le puse una mano en el hombro y le dije: Mira muchacho, antes de querer aprender a interpretar jazz, o cualquier otra cosa, tú lo que tienes que hacer es aprender a tocar el piano."

¡Cuántas veces he pensado en esta anécdota, pero aplicada a la fotografía!
En realidad, el pianista me la contó a raíz de una intervención de otro de los comensales, que en "honor" a mi presencia allí, hizo toda una disertación con esa seguridad que sólo otorga la ignorancia acerca de la gran ventaja que supone el que ahora todo ha cambiado y la fotografía ya es accesible a cualquiera gracias a la moderna tecnología digital, de modo que sin necesidad de saber técnica ni todos esos "rollos" cualquiera puede expresar fotográficamente sus emociones; cualquiera puede ser artista gracias a la fotografía...
"Viejo cuento, viejo y aburrido", que diría el maestro Álvaro Mutis, de quien, de vez en cuando, no estaría mal leer, o releer, su poema acerca de los listos, a modo de reconfortante oración.

Algo acerca de mi visión de la fotografía


- Texto: "Acerca de la eterna (y feliz) confusión en torno a la fotografía", publicado en la revista Litoral (nº 250).

- Texto: "Los árboles y la fotografía", publicado en la revista Litoral (nº 257).

- Entrevista en la Universidad de Granada para el programa TESIS, de Canal SUR(11/2017).

- Entrevista acerca de Nóstos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (PHotoEspaña 2014).

- Conferencia en Barcelona (20/3/2014) dentro del proyecto "Objectiu BCN, retratem la ciutat".

- Entrevista sobre el libro y exposición "Miguel de Cervantes o el deso de vivir".

- Entrevista para la editorial Signo con motivo del libro "50 fotografías con historia".

 - Videos para la revista de fotografía digital quesabesde:
- "El libro que me marcó"
- "La foto que me marcó"
- "Qué lleva en la mochila"

- Entrevista en Barcelona, en Kowasa, para la escuela GrisArt. 

- Entrevista en Zaragoza, en el festival Zaragoza Photo 2011, camino de la estación.

- Entrevista en Sevilla, para el programa TESIS, de Canal SUR. 2011. 

1960

En defensa de nuestros derechos de autor


UN COLECTIVO DE FOTÓGRAFOS, EN UNA SENTENCIA PIONERA EN ESPAÑA, CONSIGUE QUE SE DETENGA UNA SUBASTA DE SUS OBRAS Y SE CONDENE POR DELITO CONTRA LA PROPIEDAD INTELECTUAL EN GRADO DE TENTATIVA A QUIEN PRETENDÍA VENDERLAS.

Han pasado casi ocho años desde que un grupo de fotógrafos (Gervasio Sánchez, José Manuel Navia, Juantxu Rodríguez, Javier Rodríguez, Juan Carlos Barberá y Carlos Carrión) tuvimos conocimiento de la intención de una casa de subastas de Barcelona de sacar a subasta, el día 24 de noviembre de 2011, entre sus lotes un “enorme conjunto de diapositivas, procedente de una publicación madrileña, compuesto por miles de imágenes realizadas, mayoritariamente, en Madrid entre 1990 y 1994". Y a continuación figuraban nuestros nombres y los de otros destacados compañeros.

Pronto comprendimos que se iban a subastar obras fotográficas originales de nuestra propiedad, obviamente sin nuestro consentimiento. Tras contactar con la casa de subastas para intentar parar el desaguisado, sin éxito, contactamos con el Despacho Jurídico LEGALARTE, y en concreto con su abogada Marisa Castelo, a quien no quedó más solución que interponer denuncia en la Brigada de Delitos contra el Patrimonio y la Propiedad Intelectual de la Policía Nacional de Barcelona, que, en una rapidísima y diligente actuación, detuvo la subasta ilegal del citado archivo fotográfico.

Incoadas Diligencias Previas por el Juzgado de Instrucción nº 19 de Barcelona, se consiguió averiguar la identidad del vendedor, quien, llamado a declarar, afirmó que había adquirido el material de la propietaria de un piso desocupado en Madrid, donde había sido abandonado por los anteriores inquilinos, un medio de comunicación ya desaparecido en aquellas fechas. Alegó, además, que las obras fotográficas eran copias y no originales, y que, aún en el caso de que fueran originales, no podía haber delito contra la propiedad intelectual puesto que se estaban vendiendo las fotografías como objetos, pero no los derechos de reproducción.

Nosotros acreditamos que las obras fotográficas eran originales de nuestra propiedad, así como que habían sido cedidas, para su reproducción, al medio de comunicación que tuvo el piso arrendado, con la obligación, de todos conocida, de reintegrarlas tras dicha utilización a la Agencia que por entonces se ocupaba de su distribución, lo que obviamente nunca se hizo. Los fotógrafos nunca dimos por perdidas nuestras obras, sino que simplemente desconocíamos su paradero tras el cierre de la Agencia un tiempo después. Y desde el principio defendimos que, al tratarse de originales (diapositivas) y ser por tanto únicos, su venta equivalía forzosamente a privar a sus autores de cualquier derecho sobre ellas. Por otra parte, y precisamente por tratarse de diapositivas, su único valor consistía en la posibilidad de reproducirlas (esto fue apoyado por el Perito designado judicialmente D. Javier Sardá). Prueba además de la falta de buena fe del denunciado, es que, a finales del siglo pasado, pagó por dicho lote 26.000 pesetas, mientras que el precio de salida en la subasta era de 10.000 euros.

Después de años de Instrucción, el pasado mes de febrero de 2018 se celebró juicio oral ante el Juzgado de lo Penal nº 2 de Barcelona, tras lo que la Jueza dictó la Sentencia nº 170/18, en la que se acoge la calificación de las acusaciones (el Ministerio Fiscal formuló acusación igualmente), y se condena al acusado como autor de un delito contra la propiedad intelectual en grado de tentativa a la pena de cinco meses de prisión y 10 meses de multa con cuota diaria de 10 euros y responsabilidad personal subsidiaria. Además de esto, y a petición de la acusación particular, se le condena al pago de 5.000 euros de indemnización por daño moral a cada uno de los seis denunciantes, lo que, según la sentencia, es “una suma muy prudencial, dado el valor artístico de la obra por el prestigio y profesionalidad reconocida de sus autores, y por el tiempo en que han estado privados de ella". Y se le condena a devolver a los mismos dichas obras, así como al pago de las costas de la acusación particular.

La sentencia, por tanto, viene a darnos la razón en todos los puntos en litigio.Los más de seis años que ha durado el procedimiento han supuesto un gran sacrificio, tanto por el tiempo empleado, como por el desgaste anímico y económico, pero finalmente se ha alcanzado el objetivo: defender nuestros derechos y reivindicar nuestra condición de autores y de titulares de derechos de propiedad intelectual, frente a una situación completamente injusta y especulativa. Y creemos que es de especial relevancia no sólo para nosotros, sino para toda la profesión, muchos de cuyos miembros nos mostraron en todo momento su apoyo. Este acto de justicia es, por tanto, motivo de satisfacción para todos.