06 abril, 2015

Acerca de mis talleres

"La fotografía no es un atajo."
"Todos somos estudiantes. Cuando dejen de ser estudiantes, puede que dejen de estar vivos en lo que concierne al sentido de su trabajo."
(Paul Strand)

Un taller, para mí, debe ser algo muy distinto de una clase. Se trata ante todo de compartir qué es para mí la fotografía y qué entiendo por ser fotógrafo, e intentar transmitir la fascinación -obsesión- por el oficio de la fotografía tal como yo la vivo. Y, por supuesto, aprender fotografía, así, sin complejos (ver la anécdota del pianista de jazz). Nos acercaremos a la fotografía como un medio en el que lo documental ha contribuido a definir su lenguaje específico, que integra tanto lo narrativo como lo puramente visual. Un lenguaje en el que laten muchas complicidades con otros, especialmente con la literatura.

Por mi parte, presentaré tanto mi propia experiencia como fotógrafo, como la de aquellos autores esenciales -no sólo fotógrafos- que han ido contribuyendo a formar mi propia mirada y mi concepto del oficio. Y quienes asistan al taller participarán con sus propias experiencias, conocimientos, inquietudes e imágenes. 

Un taller nos debería ayudar en ese proceso fundamental de ir descubriendo qué fotógrafo somos y qué fotógrafo podemos ser (y no sólo queremos ser). En definitiva, pienso que a un taller se va a trabajar, no de vacaciones, lo que no impide que por otra parte se pueda pasar bien, e incluso muy bien.

En todos mis talleres, de un modo u otro, el trabajo de edición y el propio concepto de la edición ocupan un lugar destacado, tanto por mi manera de entender la fotografía (y por mi experiencia profesional), como por la importancia objetiva que tiene, y la dificultad que supone para todo fotógrafo.

Por ello, los trabajos que presenten los asistentes al taller, tanto si son unas pocas fotografías, como si se trata de proyectos más elaborados, bien en proceso de realización o ya acabados, deberán ser preparados con el mayor interés y cuidado. (El límite de imágenes a presentar será en torno a unas 40, bien en papel o en formato digital. En el primer caso, a ser posible, copias sueltas o, si se trata de encuadernaciones, que sean desmontables; en el segundo, en jpeg y a unos 1200 ppp, por motivos de agilidad de los sistemas). Además, animo a cada persona a que aporte cualquier otro material (libro, revista, artículo, etc.) que le haya resultado especialmente interesante o motivador y le apetezca compartirlo con los demás.

Mis talleres van dirigidos, ante todo, a cualquiera que sienta verdadero interés y respeto por la fotografía. Esto es lo realmente importante. Pueden ser tanto personas que ejercen o quieren ejercer la fotografía profesionalmente, como quienes, no siendo profesionales, practican la fotografía con la misma o mayor vocación. Y también personas que, sin practicarla, se sienten atraídas por lo fotográfico como un hecho relevante de nuestra cultura.