21 mayo, 2018

Acerca de mis talleres

"La fotografía no es un atajo."
"Todos somos estudiantes. Cuando dejen de ser estudiantes, puede que dejen de estar vivos en lo que concierne al sentido de su trabajo."
(Paul Strand)

Un taller, para mí, debe ser algo muy distinto de una clase. Se trata ante todo de compartir qué es para mí la fotografía y qué entiendo por ser fotógrafo, e intentar transmitir la fascinación -obsesión- por el oficio de la fotografía tal como yo lo vivo. Y, por supuesto, se trata también de aprender fotografía, así, sin complejos (ver la anécdota del pianista de jazz). Nos acercaremos a la fotografía como un medio en el que lo documental ha contribuido a definir su lenguaje específico, que integra tanto lo narrativo como lo puramente visual. Un lenguaje en el que laten muchas complicidades con otros, especialmente con la literatura.

Para ello, me serviré tanto de mi propia experiencia como fotógrafo, como de la de aquellos autores esenciales -no sólo fotógrafos- que han ido contribuyendo a formar mi propia mirada y mi concepto del oficio. Un taller nos debería ayudar en ese proceso fundamental de ir descubriendo qué fotógrafo somos y qué fotógrafo podemos ser (y no sólo queremos ser). En definitiva, pienso que a un taller se va a trabajar, no de vacaciones, lo que no impide que por otra parte se pueda pasar bien, e incluso muy bien.

En todos mis talleres, de un modo u otro, el trabajo de edición y el propio concepto de la edición ocupan un lugar destacado, tanto por mi manera de entender la fotografía (y por mi experiencia profesional), como por la importancia objetiva que tiene, y la dificultad que supone para todo fotógrafo.

Por ello, en caso de que, por las características del taller, los asistentes puedan presentar trabajos, éstos deberán ser preparados con interés y cuidado. (El límite de imágenes a presentar será en torno a unas 40, bien en papel o en formato digital. En el primer caso, a ser posible, copias sueltas o, si se trata de encuadernaciones, que sean desmontables; en el segundo, en jpeg y a no más de 1600 px. lado mayor, por motivos de agilidad de los sistemas). 

Mis talleres van dirigidos, ante todo, a cualquiera que sienta verdadero interés y respeto por la fotografía. Esto es lo realmente importante. Pueden ser tanto personas que ejercen o quieren ejercer la fotografía profesionalmente, como quienes, no siendo profesionales, practican la fotografía con la misma o mayor vocación. Y también personas que, sin practicarla, se sienten atraídas por lo fotográfico como un hecho relevante de nuestra cultura.

20 mayo, 2018

Aprender a tocar el piano

Hace algún tiempo, cenando en Rabat con un músico (una de esos pequeños e inesperados regalos que a veces te hace la vida), un magnífico profesional cuyo nombre no recuerdo, que además acompañaba habitualmente en sus giras a Paco de Lucía, me contó la anécdota que reproduzco a continuación:

"Un día se presentó en mi estudio un muchacho (doy algunas clases para redondear los ingresos) y me dijo: Vengo a que me enseñe a tocar jazz al piano.
Yo me quedé un poco sorprendido de su convicción, y le pregunté tímidamente:  Pero... tú sabes tocar el piano, ¿no?.
A lo que él respondió sin dudar: ¡Sí, claro!
Le pedí que se sentara al piano que teníamos delante y tocara lo que quisiera. Lo hizo y...¡Ay! Aquello era horroroso, no tenía ni idea.
Pero yo creo que tú...
Me cortó sin dejarme terminar la frase: Bueno, verá, es que yo realmente he aprendido a tocar clásico, por eso no sé improvisar y quiero que me enseñe.
Ya le dije–, entonces... ¿con partitura sí sabes tocar? Espera un momento.
Entré a buscar una partitura de una de las piezas clásicas más sencillas, de las que se usan siempre en el conservatorio cuando se está empezando, y se la di. Cuando intentó ejecutar aquella partitura el resultado fue aún peor, ¡aquello era imposible! Me armé de valor, le puse una mano en el hombro y le dije: Mira muchacho, antes de querer aprender a interpretar jazz, o cualquier otra cosa, tú lo que tienes que hacer es aprender a tocar el piano."

¡Cuántas veces he pensado en esta anécdota, pero aplicada a la fotografía!
En realidad, el pianista me la contó a raíz de una intervención de otro de los comensales, que en "honor" a mi presencia allí, hizo toda una disertación con esa seguridad que sólo otorga la ignorancia acerca de la gran ventaja que supone el que ahora todo ha cambiado y la fotografía ya es accesible a cualquiera gracias a la moderna tecnología digital, de modo que sin necesidad de saber técnica ni todos esos "rollos" cualquiera puede expresar fotográficamente sus emociones; cualquiera puede ser artista gracias a la fotografía...
"Viejo cuento, viejo y aburrido", que diría el maestro Álvaro Mutis, de quien, de vez en cuando, no estaría mal leer, o releer, su poema acerca de los listos, a modo de reconfortante oración.

18 mayo, 2018

Algo acerca de mi visión de la fotografía


- Texto: "Acerca de la eterna (y feliz) confusión en torno a la fotografía", publicado en la revista Litoral (nº 250).

- Texto: "Los árboles y la fotografía", publicado en la revista Litoral (nº 257).

- Entrevista en la Universidad de Granada para el programa TESIS, de Canal SUR(11/2017).

- Entrevista acerca de Nóstos en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (PHotoEspaña 2014).
- Conferencia en Barcelona (20/3/2014) dentro del proyecto "Objectiu BCN, retratem la ciutat".

- Entrevista sobre el libro y exposición "Miguel de Cervantes o el deso de vivir".

- Entrevista para la editorial Signo con motivo del libro "50 fotografías con historia".

 - Videos para la revista de fotografía digital quesabesde:
- "El libro que me marcó"
- "La foto que me marcó"
- "Qué lleva en la mochila"

- Entrevista en Barcelona, en Kowasa, para la escuela GrisArt. 

- Entrevista en Zaragoza, en el festival Zaragoza Photo 2011, camino de la estación.

- Entrevista en Sevilla, para el programa TESIS, de Canal SUR. 2011.

17 mayo, 2018

En defensa de nuestros derechos de autor


UN COLECTIVO DE FOTÓGRAFOS, EN UNA SENTENCIA PIONERA EN ESPAÑA, CONSIGUE QUE SE DETENGA UNA SUBASTA DE SUS OBRAS Y SE CONDENE POR DELITO CONTRA LA PROPIEDAD INTELECTUAL EN GRADO DE TENTATIVA A QUIEN PRETENDÍA VENDERLAS.

Han pasado casi ocho años desde que un grupo de fotógrafos (Gervasio Sánchez, José Manuel Navia, Juantxu Rodríguez, Javier Rodríguez, Juan Carlos Barberá y Carlos Carrión) tuvimos conocimiento de la intención de una casa de subastas de Barcelona de sacar a subasta, el día 24 de noviembre de 2011, entre sus lotes un “enorme conjunto de diapositivas, procedente de una publicación madrileña, compuesto por miles de imágenes realizadas, mayoritariamente, en Madrid entre 1990 y 1994". Y a continuación figuraban nuestros nombres y los de otros destacados compañeros.

Pronto comprendimos que se iban a subastar obras fotográficas originales de nuestra propiedad, obviamente sin nuestro consentimiento. Tras contactar con la casa de subastas para intentar parar el desaguisado, sin éxito, contactamos con el Despacho Jurídico LEGALARTE, y en concreto con su abogada Marisa Castelo, a quien no quedó más solución que interponer denuncia en la Brigada de Delitos contra el Patrimonio y la Propiedad Intelectual de la Policía Nacional de Barcelona, que, en una rapidísima y diligente actuación, detuvo la subasta ilegal del citado archivo fotográfico.

Incoadas Diligencias Previas por el Juzgado de Instrucción nº 19 de Barcelona, se consiguió averiguar la identidad del vendedor, quien, llamado a declarar, afirmó que había adquirido el material de la propietaria de un piso desocupado en Madrid, donde había sido abandonado por los anteriores inquilinos, un medio de comunicación ya desaparecido en aquellas fechas. Alegó, además, que las obras fotográficas eran copias y no originales, y que, aún en el caso de que fueran originales, no podía haber delito contra la propiedad intelectual puesto que se estaban vendiendo las fotografías como objetos, pero no los derechos de reproducción.

Nosotros acreditamos que las obras fotográficas eran originales de nuestra propiedad, así como que habían sido cedidas, para su reproducción, al medio de comunicación que tuvo el piso arrendado, con la obligación, de todos conocida, de reintegrarlas tras dicha utilización a la Agencia que por entonces se ocupaba de su distribución, lo que obviamente nunca se hizo. Los fotógrafos nunca dimos por perdidas nuestras obras, sino que simplemente desconocíamos su paradero tras el cierre de la Agencia un tiempo después. Y desde el principio defendimos que, al tratarse de originales (diapositivas) y ser por tanto únicos, su venta equivalía forzosamente a privar a sus autores de cualquier derecho sobre ellas. Por otra parte, y precisamente por tratarse de diapositivas, su único valor consistía en la posibilidad de reproducirlas (esto fue apoyado por el Perito designado judicialmente D. Javier Sardá). Prueba además de la falta de buena fe del denunciado, es que, a finales del siglo pasado, pagó por dicho lote 26.000 pesetas, mientras que el precio de salida en la subasta era de 10.000 euros.

Después de años de Instrucción, el pasado mes de febrero de 2018 se celebró juicio oral ante el Juzgado de lo Penal nº 2 de Barcelona, tras lo que la Jueza dictó la Sentencia nº 170/18, en la que se acoge la calificación de las acusaciones (el Ministerio Fiscal formuló acusación igualmente), y se condena al acusado como autor de un delito contra la propiedad intelectual en grado de tentativa a la pena de cinco meses de prisión y 10 meses de multa con cuota diaria de 10 euros y responsabilidad personal subsidiaria. Además de esto, y a petición de la acusación particular, se le condena al pago de 5.000 euros de indemnización por daño moral a cada uno de los seis denunciantes, lo que, según la sentencia, es “una suma muy prudencial, dado el valor artístico de la obra por el prestigio y profesionalidad reconocida de sus autores, y por el tiempo en que han estado privados de ella". Y se le condena a devolver a los mismos dichas obras, así como al pago de las costas de la acusación particular.

La sentencia, por tanto, viene a darnos la razón en todos los puntos en litigio.Los más de seis años que ha durado el procedimiento han supuesto un gran sacrificio, tanto por el tiempo empleado, como por el desgaste anímico y económico, pero finalmente se ha alcanzado el objetivo: defender nuestros derechos y reivindicar nuestra condición de autores y de titulares de derechos de propiedad intelectual, frente a una situación completamente injusta y especulativa. Y creemos que es de especial relevancia no sólo para nosotros, sino para toda la profesión, muchos de cuyos miembros nos mostraron en todo momento su apoyo. Este acto de justicia es, por tanto, motivo de satisfacción para todos.


09 diciembre, 2017

Nota biográfica

Navia (Madrid, 1957)

Fotógrafo. Licenciado en Filosofía en 1980.
Mi trabajo como reportero va dando lugar a una fotografía más personal y demorada, siempre en color y en el ámbito de lo documental. Mis imágenes se nutren de una raíz profundamente ibérica y exploran territorios y gentes ligados de uno u otro modo a mis orígenes y a mi cultura. Me obsesiona el poder de significación de la fotografía y su relación con la literatura, con la palabra. 

En 2018 se presenta una nueva edición, completamente renovada, del monográfico Navia, en la colección PHotoBolsillo.

En 2017 he publicado el libro Castilla, con texto de Miguel Delibes. Y Salzillo. La vida en torno, libro y exposición producidos por los museos Salzillo y Los Molinos del Río, de Murcia.

Durante los años 2014-2015 he estado trabajando de lleno en la exposición y el libro Miguel de Cervantes o el deseo de vivir. (AC/E, Instituto Cervantes y Ediciones Anómalas). En 2016-17 esta exposición ha itinerado por España, Brasil y distintos países de Europa y el norte de África.

Nóstos (libro publicado a finales de 2013 y exposición en PhotoEspaña 2014 e itinerante) continúa mi línea de trabajo más personal, que se inició con Pisadas sonámbulas: lusofonías (2001, segunda edición 2008). 

Además de distintos medios de prensa (miembro de la agencia Vu, París, desde 1992), otros libros y exposiciones dan cuenta de mi trabajo:

Cuenca en la mirada, 2014; . Luz y Sombra, 2014; Un Madrid literario, 2009; Ciudades Patrimonio de la Humanidad, 2008; Antonio Machado, miradas, 2007; La creciente, 2006; Viaje a la Historia, 2005; Territorios del Quijote, 2004; Marruecos, fragmentos de lo cotidiano, 2003; Desde la catedral, 2003; Navia (PHotoBolsillo) 2001. 

Y algunos libros y exposiciones colectivos: Vu’15 ansViaje a MadridSaharauis, sólo el desiertoDiez Miradas100 fotógrafos españolesVisiones de MarruecosAgence VU’galeriePhoto by Photo, Diccionario de fotógrafos españoles.



CURRÍCULO

José Manuel Navia
Madrid, 1957.

Licenciado en filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid (1980). Estudié con el antropólogo Julio Caro Baroja en 1991. Casado con Carmen Martín en 1979, en 1980 nació nuestro hijo Miguel.

Fotógrafo desde los 17 años. Mi trabajo como reportero va dando lugar a una fotografía más personal y demorada, siempre en color y en el ámbito de lo documental. Mis imágenes se nutren de una raíz profundamente ibérica y exploran territorios y gentes ligados de uno u otro modo a mi cultura. Me obsesiona el poder de significación de la fotografía y su relación con la literatura, con la palabra.

Libros y exposiciones individuales:

- Navia, 2017. Nueva edición revisada a fondo del monográfico de la colección PHotoBolsillo de La Fábrica, con prólogo de Julio Llamazares.

- Castilla, 2017. Ensayo fotográfico sobre el texto de Miguel Delibes Viejas histoprias de Castilla la Vieja, editado por Ken, Pamplona.

-Salzillo. La vida en torno, 2017. Libro y exposición producidos por los museos Salzillo y Los Molinos del Río, de Murcia, con texto de Gustavo Martín Garzo.

Miguel de Cervantes o el deseo de vivir. Libro coeditado por AC/E, Instituto Cervantes y Ediciones Anómalas. Madrid-Barcelona 2015. Una mirada subjetiva a los lugares presentes en la vida y la obra de Cervantes. Exposición en el Instituto Cervantes de Madrid (dic. 2015 a a mayo 2016) e itinerante en 2016 y 2017. Por España: Avilés, Almagro, Málaga, Granada, Guadalajara, Barcelona, Ciudad Real, etc. Otras dos versiones itinerantes por el extranjero: Brasil, Sarajevo, Nápoles, Tirana, Palermo, Bratislava, Liubliana, Zagreb, Túnez, Argelia, París, etc.

  - Nóstos.  Libro publicado por Ediciones Anómalas, Barcelona, 2013. Exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, dentro de PHotoEspaña. Junio-septiembre de 2014.
Este trabajo es una reflexión sobre el viaje como metáfora de la vida, y continúa mi línea de trabajo más personal, que se inició con Pisadas sonámbulas y a la que también pertenecen trabajos en marcha sobre Marruecos, Latinoamérica o las tierras de interior, entre otros.

- Cuenca en la mirada. Libro publicado por la Diputación de Cuenca y Ediciones Anómalas, dentro de la colección de libros de fotografía dirigida por Publio López Mondéjar. Prólogo de Gustavo Martín Garzo. Cuenca, 2014. Exposición en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca, septiembre-octubre de 2014, e itinerante.

- Luz y sombra. 2014. Editado por Mauricio d'Ors para la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, dentro de su colección de libros de fotografía de autor Imágenes de La Maestranza.

- Un Madrid literario, publicado por Lunwerg, Barcelona, 2009. Texto de Caballero Bonald. Exposición en el Museo de la Ciudad, Madrid, (abril-septiembre de 2009). Colección adquirida por el Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid.

- Nueva edición de Pisadas sonámbulas: lusofonías. La Fábrica, Madrid, 2008. Libro sobre los territorios de la lengua portuguesa. Exposición en los V Encuentros de Fotografía de Gijón 2008, y en el festival Mirartephoto de Guadalajara 2011, entre otras.

- Ciudades Patrimonio de la Humanidad, publicado por La Fábrica, Madrid, 2008. Prólogo de Gustavo Martín Garzo. Exposición itinerante por las trece ciudades españolas hasta 2010. Y de 2011 a 2014 por la red de Institutos Cervantes (Cracovia, Moscú, Nueva Delhi, Túnez, Estambul, Palermo, Nápoles, Roma).

- Antonio Machado. Miradas, publicado por Caja Duero, Salamanca, 2007. Texto de Ian Gibson.

- La Creciente, exposición con el Centre de Fotografía Documental de Barcelona en la Biblioteca Jaume Fuster, en 2006, sobre territorios literarios de América Latina. Viaja a París (Bobigny) en 2017.

- Viaje a la Historia. España en tres mil añospublicado por Lunwerg, Barcelona, 2005. Texto de J. E. Ruiz-Domènec, 

- Territorios del Quijote, publicado por Lunwerg, Barcelona, 2004. Textos de Julio Llamazares, González Cuenca, Martín de Riquer y Carlos Alvar. Exposición en la Biblioteca Nacional de Madrid, 2005; Alcalá de Henares, 2005; Centro Português de Fotografia, Oporto 2005; e itinerante con el Instituto Cervantes y SEACEX por distintas ciudades de Europa, África y América Latina entre 2005 y 2007.

- Marruecos, fragmentos de lo cotidianoes un proyecto en marcha desde 1991, que fue publicado inicialmente por la revista Altaïr / Grup 62, Barcelona, 2003. Exposición itinerante: Cartagena, 2009; feria de arte Estampa, Madrid, 2012, etc.

- Desde la Catedral, publicado por la Fundación Catedral Santa María de Vitoria. Exposición en el museo Artium de Vitoria en 2003, e itinerante a Valencia y Lisboa en 2004.

- La soledad y el deseo, libro en pequeño formato y exposición en Valencia, 2002.

- Pisadas sonámbulas: lusofonías, libro fruto de mi trabajo en Portugal y los países de la lengua portuguesa, La Fábrica, 2001. Exposición en PhotoEspaña (Jardín botánico) Madrid, 2001; Irún, 2006; Universidad Autónoma, Madrid, 2006.

- Navia, monografía de la colección PHotoBolsillo, La Fábrica, 2001. Prólogo de Julio Llamazares: La lata de membrillo. Exposición en la Photogalería de Madrid el mismo año, e itinerante.

Hacer fotos: un lenguaje. ICCE, Madrid, 1978. Mi primer libro, publicado con 20 años, trata algunos aspectos teórico-prácticos del uso de la fotografía en la educación, ámbito en el que trabajaba en esa época.

Algunos libros y exposiciones colectivas:

- Diccionario de Fotógrafos Españoles, publicado por La Fábrica, Madrid, 2013.

- Photo by Photo. A portrait of Spain. SEEI, 2010, libro-catálogo para la Expo Shanghai 2010 e itinerante por distintos países de Asia y África.

- Visiones de Marruecos. SEACEX/Lunwerg, 2006 y exposición en la Fundación Tres Culturas, Sevilla, 2006, e itinerante por seis ciudades de Marruecos en 2007.

- Agence VU’ galerie. Libro editado por Robert Delpire para la colección Photo Poche, París, 2006, y exposición en la galería Vu de París, 2006, e itinerante.

- 100 fotógrafos españoles. Libro editado por Rosa Olivares (EXIT). Madrid, 2005.

- España, diez miradas. SEEI/Lunwerg, Barcelona, 2005 y exposición en el Tokio Metropolitan Museum of Photography (con ocasión de la Expo Aichi 2005), e itinerante por distintas ciudades (2005-2008).

- Un viaje a Madrid. T Ediciones, Madrid, 2004, y exposición en el Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid en el mismo año. Trabajo dirigido por Mauricio d'Ors.

- Saharauis, sólo el desierto. 2004. Libro y exposición a partir del trabajo con otros seis fotógrafos en los campamentos saharauis en Argelia.

Vu ’15 ans. Ed. La Martinière, París, 2002 y exposición itinerante por Europa.

- Una geografía. Ocho viajes andaluces, publicado por la Fundación José Manuel Lara, Sevilla, 2002. Y exposición itinerante por Andalucía.

- Galicia a pé de foto. Libro publicado por Lunwerg y la UIMP, Barcelona, 1987.

Trabajé en fotografía editorial entre los 17 y los 30 años y soy fotógrafo “free-lance” desde 1987, primero como miembro de la agencia Cover y desde 1992 miembro de la agencia Vu (París). Publico regularmente en los principales medios españoles y extranjeros. He mantenido una estrecha relación con "El País Semanal" desde 1992 (donde además trabajé como editor gráfico en 1995-96). 

Algunos premios: Premio Fotopress 1987 (y por categorías en 1989, 90, 91), Fundación La Caixa. Premios de la Society of Newspaper Design, USA (como fotógrafo y editor), en 1994, 1995 y 1997. Premio Godó de fotoperiodismo 1999 (Fundación Conde de Barcelona / diario La Vanguardia). Premio "Imagen" 2006 de la Sociedad Geográfica Española.

Obra en distintas colecciones, como: Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid, Colección de la Comunidad de Madrid, Museo Marugame Hirai de Japón, colección del Ayuntamiento de Alcobendas, colección de la Fundación Catedral Santa María de Vitoria, y en La Galería de La Fábrica, Madrid.

Trabajo en equipo con Carmen Martín Eizaguirre y Marta Martín Emaldi.

02 abril, 2015

Biography

Navia biography
  
José Manuel Navia was born in Madrid, 1957. Philosophy graduate from the Autonoma University of Madrid in 1980. 

From his work on report arises his most personal photography. Literature feeds his images, of a deeply Iberian root. Following this trace he travels throughout the world.


Books and individual exhibitions:

- “Nóstos”. His most personal work; a reflection on journey as metaphor of life, made in the course of the last 12 years. Published in October 2013 by Ediciones Anómalas, Barcelona.
-“Un Madrid literario”. Published by Lunwerg, Madrid 2009. Exhibition at the Museum of the City, Madrid, april-september 2009.
- New edition of "Pisadas sonámbulas: lusofonías", La Fábrica 2008. It is a work about the territories of the Portuguese language. Exhibitions at the "V Encuentros de Fotografía de Gijón", Asturias 2008, and “Mirartephoto” festival, Guadalajara 2011.
- “World Heritage Cities. Spain's Thirteen Jewels”, published by La Fábrica 2008, and exhibition at the thirteen Spanish cities, until 2010. Since then, exhibitions at the Instituto Cervantes in some different countries (New Delhi, Cracow, Moscow, Tunis, Istambul, Palermo, Naples, Rome…)
- “Antonio Machado, miradas”, published by Caja Duero, Salamanca 2007.
- “La Creciente”, literary territories of Latin America, exhibition at the Centre de Fotografía Documental, Jaume Fuster Library, Barcelona 2006.
- “Journey to History. Spain in 3000 years”, published by Lunwerg, Barcelona 2005.
- “Territory of Don Quixote”, published by Lunwerg, Barcelona 2004, and exhibitions at the National Library, Madrid 2005; Portuguese Center of Photography, Porto 2005, and some cities of Africa, Europa and Latin America with the Instituto Cervantes and SEACEX during 2005 and 2006.
- “Marruecos, fragmentos de lo cotidiano”, published by Altaïr/Grup 62, Barcelona 2003. Work in progress. Exhibitions at Cartagena 2009; Estampa Art Fair, Madrid 2012.
- “Desde la Catedral” published by Catedral Santa María Foundation, Vitoria 2003, and exhibitions at the Artium Museum, Vitoria 2004, and Lisbon 2004.
- “La soledad y el deseo”, small book and exhibiton in Valencia 2002
- “Pisadas sonámbulas: lusofonías” ("Somnambulant footprints: lusophonies"), published by La Fábrica 2001, and exhibitions in PhotoEspaña, Madrid 2001; Irún (Basque Country) 2006; Autónoma University, Madrid 2006.
- “Navia”, monograph in the book series PhotoBolsillo, La Fábrica, Madrid 2001.


Some collective books and exhibitions:

- "Photo by Photo. A portrait of Spain" (15 spanish photographers). SEEI, Madrid 2010. Exhibition at the Expo Shanghai 2010 and some other countries (2011-2013).
- “Visiones de Marruecos” SEACEX/Lunwerg, Madrid 2006. Exhibition at  Tres Culturas Foundation, Seville, and traveling in Morocco during 2006-2007.
- “Agence VU’ galerie” Photo Poche, Paris 2006.
- "100 Spanish Photographers", published by Rosa Olivares (EXIT), Madrid 2005
- “Diez Miradas/Ten Views”, SEEI/Lunwerg, Madrid, 2005, and exhibition at the Tokio Metropolitan Museum of Photography.
- “Un viaje a Madrid”, T Ediciones, Madrid 2004 and exhibition at the Madrid Municipal Museum of Contemporary Art.
- "Vu ’15 ans”, La Martinière, París 2002, and travelling exhibition.


Photographer since 1975. Freelance photographer since 1987. Member of the Agence Vu (Paris) from 1992. His work is published in several Spanish and European media, maintaining close ties with El País newspaper (where he worked as picture editor in 1995-1996).
Some awards: First Fotopress Prize, 1987 (and other categories in 1989, 90, 91), La Caixa Foundation. Society of Newspaper Design, USA, in 1994, 1995 and 1997. Godó award of Photojournalism 1999, Conde de Barcelona Foundation / La Vanguardia newspaper. Spanish Geographical Society 2006 Image award.
He has works in different collections and museums: The Madrid Municipal Museum of Contemporary Art, Community of Madrid collection, Alcobendas collection, Catedral Santa María Foundation (Vitoria, Basque Country), La Fábrica Gallery (Madrid), The Marugame Museum in Japan, etc.

01 abril, 2015

"Miguel de Cervantes o el deseo de vivir" en la prensa

Enlaces a distintos medios que se han ido haciendo eco de Miguel de Cervantes o el deso de vivir :

- En ABC Cultural, por Susana Pardo (mayo 2017).
- En EL PAÍS, ed. Cataluña (mayo 2017).
- En La Vanguardia (abril 2017).
- Video en Arts Santa Mònica, Barcelona (abril 2017).
- En El Norte de Castilla, y galería de imágenes (marzo 2017).
- En El Ideal de Granada y Sur de Málaga (octubre y septiembre 2016).
- En GEO-HISTOIRE, Francia (noviembre 2016).
- En Le Temps, de Túnez (novimbre 2016).
- En el suplemento de Le Monde, con texto de Juan Manuel Bonet (octubre 2016).
- En la prensa de Albania (julio 2016).
- Vídeo en el festival de Almagro (julio 2016).
- En La Repubblica, de Italia (en el diario y en su suplemento semanal D).
- En La Voz de Avilés y en El Comercio de Gijón, por Cristina del Río (9/5/2016)
- En la revista cultural italiana Incontri, de Sicilia (abril 2016)
- En FronteraD (febrero 2016)
- En LE MONDE diplomatique, reseña de Pepe Baeza (nº 244, febrero 2016).
- En la Cadena Ser, radio Tarancón, con Carmen García (9/2/2016).
- En la revista de fotografía quesabesde (9/2/2016).
- En el programa de RNE (Radio Exterior) "Punto de Enlace", por Lola Funchal; minutos 6:00 a 34:00
- En el programa de Radio 3 "Hoy empieza todo", con Marta Echeverría (7/1/2016)
- En EL PAÍS, p. 2, columna de Julio Llamazares: Cervantes (4/1/2016)
- En la Cadena SER, con Àngels Barceló (16/12/2015)
- En ABC (15/12/2015) y en abc.es, por Matías Nieto
- En Onda Cero, programa "De Cero al infinito", de Pilar Díaz
- En TV de Castilla-La Mancha, programa "Ancha es Castilla" del 11/1/2016, minutos 32'30 al 37'20
- En la revista Proceso, México (3/1/2016)
- En El Mundo (28/12/2015)
- En Europa Press (16/12/2015)
- En Hoyesarte.com, Artezblai, Guía del ocio, revistaFV, Impassemag
- En Ciudad Real: en Lanza; en La Tribuna; resumen de la conferencia organizada por Alumbre (19/11/2015)
- Extenso reportaje publicado en EL PAÍS SEMANAL (en papel), y en la web. (6/12/2015)
- Entrevista al autor (IC TV)

Exposición: NAVIA. FOTOGRAFÍAS 1991-2006

Cuando en 1991 decidí viajar por primera vez a Marruecos, siguiendo una vaga intuición que me animaba a trabajar por fin con más tiempo, menos equipo, más ansias y más libertad, iniciaba en cierto modo una forma de entender la fotografía (y la vida) que llega hasta hoy: el viaje como territorio no sólo de la geografía, sino también de la memoria; los lugares, por cercanos o remotos que sean, siempre vinculados de un modo u otro a mis orígenes y a un mundo tan difuso como cierto que podríamos caracterizar como ibérico; la necesidad de partir de lo vernáculo para huir siempre del peligro de lo exótico, que nada me interesa; y la literatura, la palabra, como motor de buena parte de mis obsesiones.

Ello me ha llevado a recorrer no sólo nuestra península, sino Latinoamérica y Marruecos, a quienes nos unen lazos que no creo necesario explicar, y el mundo de la lengua portuguesa, siguiendo ese trazo de unión que un día marcó Portugal, país ibérico y hermano, por cuatro continentes. Buena parte de estos trabajos, presentes en esta exposición, se han recogido en mis libros y/o exposiciones: Pisadas sonámbulas: lusofonías; Marruecos, fragmentos de lo cotidiano; La creciente; La soledad y el deseo y La lata de membrillo. Y están muy presentes en otros de mis trabajos más recientes, principalmente en Nóstos.

En lo estrictamente fotográfico, con el paso del tiempo siento que tres decisiones han resultado determinantes. La primera, cuando a principios de la década de los ochenta opté por fotografiar sólo en color. Luego, a partir de 1991, ese modo más personal e intenso de ejercer el oficio, citado anteriormente. Y en 2006 el paso del soporte químico al digital (sin apenas nostalgia por mi parte, he de decir). Tal vez por ello, reunir aquí los quince años señalados pueda tener un sentido. Y más aún si además viene a suponer la celebración de una amistad, fruto de la estrecha relación profesional mantenida durante ese tiempo con Anna Sever, comisaria y artífice de esta exposición, que sin su convicción y energía nunca habría visto la luz.

José Manuel Navia, primavera de 2015

04 agosto, 2014

Los árboles y la fotografía

© José Manuel Navia, para el nº 257 de la revista LITORAL: “El árbol”

       No deja de ser curioso que a este humilde fotógrafo le encarguen un texto sobre los árboles y la fotografía, teniendo en cuenta que desde hace ya más de cinco años decidí venirme a vivir con mi familia a estos páramos de la Alta Mancha, conocidos como la Mesa de Ocaña, desde los que hoy escribo. Un territorio elevado sobre la vega de Aranjuez y que es la puerta de las extensas llanuras manchegas que se abren hacia el sur al pie de las terrazas de La Guardia. El hoy olvidado escritor y caminante Ciro Bayo recorrió estas tierras hará ya cerca de un siglo: «lo que se veía era la Mesa de Ocaña, así llamada por la topografía y la abundancia del terreno; pero la impresión es tremenda para el pobre caminante que ha de ganar a pie tan dilatada llanura. (…) Así y todo, esa vasta extensión tiene su belleza, hasta diría sus encantos; son los efectos de la luz de deslumbrante intensidad».

Y si algo caracteriza a estas llanuras no es su abundancia en árboles, sino más bien todo lo contrario. Aunque ello también sea engañoso a primera vista, pues aquí y allá, unas veces sueltas y otras adehesadas o en manchas más espesas, las humildes e ibéricas encinas sombrean y humanizan el paisaje (sin contar con olivos y almendros, que ya anuncian el Mediterráneo y el sur). Encinas como aquella en la que Juan Haldudo tenía atado a Andresillo para zurrarle, cuando nuestro señor don Quijote acertó a pasar por allí y liberar al chaval… momentáneamente, eso sí, que ninguna libertad es duradera.

           Bien es verdad que no son las mesetas castellanas, o mejor aún sus pobladores, así en general, amantes de los árboles, como cantó en dolidos versos Antonio Machado: «El hombre de estos campos que incendia los pinares / y su despojo aguarda como botín de guerra, / antaño hubo raído los negros encinares, / talado los robustos robledos de la sierra». El poeta, que quiso confundir su alma con un olmo, sabía que «el campo mismo se hizo / árbol en ti, parda encina».

Pero no se trata aquí de hablar sólo de árboles ―ni de esta tierra que ahora me acoge―, sino también de fotografía. Le gusta decir a mi amigo Eduardo Momeñe que la fotografía se mueve por la superficie de las cosas, que por otra parte es lo único que podemos conocer. Pero que esa superficie aquí y allá presenta grietas o hendiduras que nos muestran algo del interior. Y acaso la gracia estriba en penetrar por esas hendiduras y querer ver más. Podríamos añadir: y también en fijarse en aquello que se eleva sobre esa superficie. Pocos elementos se elevan sobre la superficie del mundo y se muestran con la convicción y la altivez con la que se muestran los árboles. Al fin y al cabo todo lo que triunfa sobre la tierra se yergue sobre ella, aunque sea temporalmente. En Renadío, la novela del provenzal Jean Giono, Panturle, su protagonista, aparece al final erguido sobre el campo de labor, fuerte y triunfante, «hincado en la tierra como una columna», dice Giono. O como un roble, que diríamos por estas tierras.

Porque los árboles, por encima de todo y como cualquier ser vivo, se muestran; se muestran y en ello se complacen. Se muestran para ser vistos y, por lo tanto, para ser fotografiados. Hannah Arendt, en La vida del espíritu, su libro póstumo y acaso una de sus obras de mayor profundidad, se detiene a estudiar, en su primer capítulo, la idea de la apariencia. «El término apariencia carecería de sentido si no existiesen receptores de las apariencias. (…) Todo lo que es, está destinado a ser percibido por alguien. (…) Quizá no hay nada más sorprendente en este mundo nuestro que la casi infinita diversidad de sus apariencias, el enorme valor como espectáculo de sus vistas, sonidos y olores». Y no contenta con esta defensa de la apariencia, un tanto extraña a la filosofía tradicional, continúa hablando acerca del valor de la superficie, y nos cuenta cómo Adolf Portmann «demuestra que la gran variedad de la vida animal y vegetal, la riqueza de exhibición en su pura superficialidad funcional, no puede analizarse desde las teorías habituales que interpretan la vida en términos de funcionalidad». En definitiva para Arendt la apariencia es algo inseparable de la ilusión, pues «las ilusiones presuponen las apariencias como el error presupone la verdad». Y la filósofa sabe que «las ilusiones naturales e inevitables son propias del mundo de las apariencias al que resulta imposible sustraerse» y que ello «constituye el argumento más plausible contra el positivismo ingenuo, que cree haber encontrado un fundamento para la certeza al no tener en cuenta ningún fenómeno mental y aferrarse a los hechos observables».

Nosotros, que no somos positivistas ingenuos y sí amantes de ilusiones y apariencias, ―pues ¿qué es si no la fotografía?―, sabemos ahora que los árboles no sólo están ahí para cumplir con sus funciones biológicas, sino que están ahí para mostrarse, para que los veamos ―los fotografiemos― y eso, que es un hecho, es también una ilusión cargada de significados. Desde las imágenes de Fox Talbot en los albores de la fotografía, los árboles han estado en el punto de mira de los fotógrafos. Fue este inglés quien fijó las primeras leyes de nuestro lenguaje al inventar el sistema negativo-positivo y así traer al mundo la fotografía como un medio de reproducción que permitía hacer ilimitadas copias de un negativo original, mal que les pese a muchos artistas, curadores y otros individuos de su especie, que se empeñan en hacer obras únicas o limitadas de lo que por definición son gozosas copias al alcance de los más y no de los menos. Otra historia habría sido si se hubiesen impuesto aquellos bellos, venenosos e irreproducibles daguerrotipos franceses… como, por cierto, sí se han impuesto ciertos filósofos franceses ―Derrida, Foucault, Deleuze y otros―, no sé si también venenosos, pero sí que al menos, con su negación de la autonomía del sujeto y sus ideales estetizantes y aristocráticos, han dado cobertura teórica a tanta modernidad, posmodernidad o lo que toque. (Para los interesados en continuar por este camino, véase el libro del profesor Eduardo Álvarez: Vida y dialéctica del sujeto. La controversia de la modernidad.)

Pero Fox Talbot, este Gutenberg de la imagen, vino a hacer fácilmente reproductibles, es decir, asequibles y cercanas, las imágenes fotográficas del mundo, que es tanto como decir las de nosotros mismos (y así dio pie un siglo después, sin poderlo imaginar, a algunos de los ensayos más jugosos de Walter Benjamin). Y Talbot, que además de padre de la técnica fue un magnífico fotógrafo, ¿qué es lo primero que pensó en hacer con esas imágenes? Pues ¡libros!, como no podía ser de otro modo. Y entre ellos uno, el primero, llamado The Pencil of Nature. Así nacía la fotografía: en forma de libro… ¿podríamos decir: para ser leída?

Fijémonos, por ejemplo, en las imágenes de árboles en su desnudez invernal, con los huesos de sus esqueletos a la vista. Observen las fotografías de André Kertész, de Harry Callahan o de Frank Horvat, indiscutibles maestros. Hay una característica que une a estas imágenes tan distintas entre sí y a algunas más: para resaltar aún más la estructura de los árboles, éstos han sido fotografiados no sólo desnudos, sino recortados sobre la nieve, acentuando con ello el minimalismo de la imagen y el grafismo casi verbal de sus troncos y ramas.

Más en concreto, me quiero detener en la imagen del húngaro André Kertész tomada en Nueva York en 1954, en Washington Square. El fotógrafo había llegado a esa ciudad el 15 de octubre de 1936, acompañado de su mujer, Elisabeth. En realidad nunca se sintió cómodo en los Estados Unidos (su pasaporte de origen no le ayudó durante la guerra) y ni siquiera se llegó a manejar bien en inglés, aunque vivió allí hasta su muerte en 1985, ya bajo nacionalidad americana. Tanto es así que en 1984 hizo donación al estado francés de todos sus negativos. Francia había sido su patria de adopción y, sobre todo, su patria intelectual. Sin dejar de ser húngaro (a veces pienso que sin Hungría se perdería una parte importante de la historia de la fotografía europea), fue en París donde trabajó con mayor intensidad e ilusión, donde se definió su mirada y donde produjo en no muchos años una parte fundamental de su obra. Por cierto, lo hizo sobre todo trabajando para revistas y editoriales, y muy especialmente para la mítica revista Vu, a las órdenes de Lucien Vogel. Así lo siguió haciendo durante toda su vida, y así lo harían después otros muchos fotógrafos, como Diane Arbus, por ejemplo, en ese mismo Nueva York. A Kertész le tocó vivir un momento fascinante, el del nacimiento de una intensa relación entre las imágenes y el mundo editorial, un verdadero matrimonio entre la fotografía y la prensa, al que ambas parecían predestinadas casi desde su nacimiento, a la espera tan sólo de que los adelantos técnicos permitiesen reproducir las fotografías con suficiente calidad en libros y periódicos. Un matrimonio que cuajó en la Europa de los años veinte y luego se desarrolló con tanto éxito también en América. Un nuevo modo de trabajar que suponía que los fotógrafos ya no sólo vendían sus obras, al modo de los pintores, sino que pasaban a ser considerados autores y, al modo de los escritores, cobraban por los derechos de reproducción de sus fotografías (algo que en nuestros días parece andar un tanto desmejorado, al menos en lo que a la prensa se refiere…). Por esa época otro húngaro, Brassaï, que inicialmente había acudido a París a ganarse la vida con la pluma, trabó relación con Kertész e, influido por él, terminó haciéndose fotógrafo.

Lo que impresiona de Kertész es su coherencia visual a lo largo de toda su vida. Cómo su estilo va evolucionando lentamente, madurando, como el de los verdaderos maestros… ¡Cuánta fotografía encierra la obra de este hombre! Acaso esa imagen tan simple y poderosa de un tenedor apoyado en un plato sintetice buena parte de lo que pretendo decir. Kertész nunca pareció querer ocupar ningún lugar destacado, o no se lo concedimos. Su nombre nunca es citado entre los primeros, pese a que, cuando surge, siempre decimos: ¡Oh sí, Kertész! ¿Cabe mayor injusticia? Pero los fotógrafos, o al menos un tipo de fotógrafos, tenemos contraída con él una deuda infinita, no sólo con su fotografía, sino también con su modo de entender el oficio de la fotografía. Al observar esa imagen de los árboles recortados sobre la nieve de Washington Square (atención a esa presencia humana que, siempre tan discreta como necesaria, se materializa en muchas de sus fotografías, cuando éstas no son directamente retratos u objetos); cuando vemos esta imagen y la comparamos con algunas de similar estructura tomadas en el París de los años veinte y treinta, nos damos cuenta de que su mirada es la misma y, aunque zarandeada por el tiempo y las vicisitudes, ahí está, como debe estar la voz en el poeta. Los largos años en Nueva York, en los Estados Unidos, en un territorio de tanta fuerza visual y bajo la influencia de la fotografía americana, sin duda la más potente que nunca ha existido, no le hacen otro fotógrafo, como probablemente tampoco le hacen otra persona. Tan sólo la muerte de Elisabeth, en 1977, fue un golpe imposible de superar.

Y junto a los árboles, la nieve. Ese elemento que, en su mansedumbre, quisiera ser a la vez memoria y olvido. La nieve, sobre la que Gustavo Martín Garzo ―al hilo de unas fotografías tomadas por mí en una provincia de Cuenca cubierta de blanco― ha escrito: «Eso simboliza la nieve, lo que no puede decirse». Quizá la fotografía toda también anhela eso: lo que no puede decirse.